Fundación Dr. Francisco López Cruz, Inc.

Pioneros en la enseñanza del Cuatro

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Monday, December 24, 2018

COMUNICADO A TODA LA COMUNIDAD

En el año 1964 el Dr. Ricardo Alegría, fungiendo como Director Ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña convocó al músico y musicólogo Dr. Francisco López Cruz a escribir un método e iniciar un proyecto de clases de cuatro puertorriqueño en el seno de esta agencia. A penas a nueve años de haberse creado el ICP, Don Ricardo atendía cada aspecto de la cultura puertorriqueña que en la vorágine de la industrialización del país hacía necesaria atender. De esta iniciativa comenzó el rescate del cuatro puertorriqueño como uno de los pilares de la tradición musical.

 

A través de los años venideros, el desarrollo de las clases masificó la enseñanza del mismo, añadiendo músicos y provocando la construcción del instrumento a manos de nuestros maestros artesanos. Por su parte, el Dr. López Cruz fijaba metas específicas para el desarrollo del cuatro y más tarde de la bordonúa y el tiple puertorriqueño. Entre estas metas se encontraba llevar al cuatro a un alcance de proyección internacional, profesional y de tal amplitud que lo desprendiera del estereotipo de tocarse solamente en la música campesina y navideña. Para ello, el cuatro debía enseñarse con lectura musical del pentagrama y los músicos debían aprender fundamento, teoría y solfeo. Don Paquito, como se le llamaba en el ámbito cultural, trabajó para que el cuatro pudiera llegar a las escuelas libre de música, a la Universidad de Puerto Rico, al Conservatorio de Música, la Orquesta Sinfónica y que se tocara música clásica y todo tipo de aire musical.

 

A la altura de la década de los 80 Don Paquito había comenzado a enseñar la bordonúa. Tras su fallecimiento en diciembre de 1988, la mayor parte de estas metas estaban cumplidas y otras a punto de lograrse. Es entonces que su grupo de trabajo incorpora la Fundación Dr. Francisco López Cruz, Inc. con el propósito de continuar este legado con la identidad propia que le correspondía.

 

El programa fue tan exitoso que de haber comenzado con 13 estudiantes en el 1965, llegó alcanzar una matricula de hasta 500 estudiantes a mediados de la década de los 90. Este éxito logró enseñar a centenas de cuatristas, en especial niños y jóvenes que luego fueron maestros de otros. Es decir, se sembró y se cosechó la cultura del cuatro puertorriqueño alrededor de toda la isla y en el exterior.

 

Entrado el siglo 21, el cuatro había logrado alcanzar todas estas metas y lo propio comenzó a hacerse con el tiple tras la creación del Movimiento de Rescate del Tiple Puertorriqueño y la consecución de 5 congresos nacionales. Esta iniciativa estuvo dirigida por el Lcdo. José (Pepito) Reyes Zamora. La Fundación fue una de las instituciones de mayor importancia al iniciar clases de tiple y ser uno de los auspiciadores mayores. En la actualidad, los señores Juan Sotomayor y William Cumpiano, dos baluartes de la investigación musicológica puertorriqueña, hacen lo propio por el rescate de la bordonúa.

 

Muchos de los cuatristas destacados del presente y del pasado, se iniciaron o tuvieron la oportunidad de desarrollarse en estas clases. Entre ellos: Quique Domenech, Rolando Hernández, Carlos Gabriel Cabrera, Luis Sanz, Modesto Nieves, Josean Feliberty, Maribel Delgado, Edwin Colón Zayas, Roque Navarro, Chiquitín García y entre los más jóvenes, Fabiola Muñoz, Jomar Santos, Braulio Salvá, Sebastián Andrés González, Oscar Feliciano y muchos más.

Al paso de los años, la evolución de las metas logradas nos lleva a atender otras a tono con la realidad y necesidades actuales en el ámbito de la música autóctona. La ruta es la misma pero enmarcada en el contexto de nuestra sociedad moderna. La oferta de clases de música está distribuida geográficamente por toda la isla. 

 

Hoy, al cabo de 2018 la Fundación Dr. Francisco López Cruz, le toca cerrar un capítulo en la historia musical de Puerto Rico con su cierre organizacional. La nostalgia invade muchos corazones al pensar que programas como este deberían prevalecer como prioridades. Sin embargo, para los que hemos trabajado incesantemente, este programa representa la enorme satisfacción de una gesta lograda, dejando un legado a las nuevas generaciones para seguir respondientes a las aspiraciones culturales de su país. Se levanta una generación de nuevos ejecutantes del cuatro y de nuestra música, sin dejar a un lado la aportación a la calidad de vida de centenas de personas que tomaron los cursos musicales.

 

La Fundación Dr. Francisco López Cruz agradece a todos los que decidieron ser parte de una gran familia cultural haciendo patria al aprender a tocar nuestros instrumentos autóctonos. Salimos con la frente en alto, hinchados de satisfacciones y honrando la memoria de nuestro maestro Paquito López Cruz.

 

La tarea está cumplida.